CONCEJO DELIBERANTE
Piden un estudio para saber si el agua, el suelo y el aire de Urdinarrain están contaminados
El bloque del Partido Justicialista presentó un proyecto para hacer, por primera vez, un diagnóstico ambiental de toda la ciudad. Los antecedentes van desde estudios sobre glifosato de hace más de diez años hasta el incendio de la planta de residuos de febrero.
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¿Qué tiene el agua que tomamos en Urdinarrain? ¿Y el suelo de los barrios que lindan con el campo? ¿Qué pasó con el humo del incendio de la planta de residuos? Son preguntas que muchos vecinos se hicieron alguna vez y que hoy no tienen una respuesta con datos actuales.
Eso es lo que busca cambiar un proyecto de ordenanza que la concejal Mónica Feyt, del bloque del Partido Justicialista, presentó la semana pasada en el Concejo Deliberante. La propuesta es que el municipio haga, por primera vez, un diagnóstico ambiental integral de la ciudad y de su ejido.
Qué propone el proyecto
La idea es tener una "línea de base": una foto actualizada del estado del ambiente que sirva como punto de partida. Para eso, el proyecto plantea analizar el agua de consumo (incluido el arsénico), las aguas de arroyos y de napas, el suelo, los sedimentos y el aire. También buscar restos de glifosato y de otros agroquímicos, metales pesados y cualquier otra sustancia que los técnicos consideren necesario medir.
Además, propone identificar de dónde podría venir la contaminación, si hay efectos que se acumulan con el tiempo y cuáles son los sectores de la ciudad más expuestos.
El trabajo no lo haría el municipio solo. El proyecto prevé convenios con universidades públicas y organismos científicos, y establece que los resultados se envíen al Concejo y se publiquen para que cualquier vecino pueda consultarlos.
"No estamos afirmando anticipadamente que Urdinarrain esté contaminado", aclaró Feyt al presentar la iniciativa en sus redes. "Estamos diciendo algo mucho más elemental: después de todos estos antecedentes, Urdinarrain necesita saber cuál es su situación ambiental actual".
Los antecedentes
Urdinarrain no parte de cero. En 2017, un equipo de investigadores del Conicet y del INTA publicó en la revista científica Environmental Pollution un estudio sobre glifosato y su principal derivado, el AMPA, en esta zona. Encontraron esos compuestos en casi todas las muestras de suelo y sedimentos que tomaron, y concluyeron que se aplicaban más rápido de lo que el ambiente llegaba a degradarlos. Por eso los llamaron contaminantes "pseudo-persistentes" y recomendaron implementar programas de monitoreo. En ese momento, la prensa nacional tituló que la concentración de glifosato en Urdinarrain estaba entre las más altas del mundo.
Ese estudio tiene un límite: según el propio bloque, las muestras se tomaron hace más de diez años. Desde entonces no hubo un relevamiento comparable.
El proyecto cita también un trabajo más reciente sobre las aplicaciones de agroquímicos en la zona periurbana, es decir, en los campos que rodean la ciudad. Según ese estudio, en más de la mitad de las aplicaciones que se hicieron en 2021 lo que efectivamente se aplicó no coincidió con lo declarado en la receta agronómica, ya sea en la dosis o en el producto.
A eso se suman antecedentes de arsénico en el agua y de aplicaciones realizadas dentro de la Zona de Resguardo Ambiental, el área cercana a la ciudad donde las fumigaciones están restringidas.
El incendio de la planta de residuos
El antecedente más reciente es el incendio del 4 de febrero, que destruyó gran parte de la planta municipal de tratamiento de residuos. El fuego empezó alrededor de las 22.30 y los bomberos trabajaron hasta la mañana siguiente. Se perdieron todo el material acopiado y la maquinaria, y el galpón quedó inutilizable. Según la investigación policial, el incendio fue intencional y la causa está en manos de la fiscalía de Gualeguaychú.
En aquel momento, la información oficial se concentró en los daños materiales y en cómo seguiría la recolección. No se informó si se midió el humo ni si el incendio pudo afectar el aire, el suelo o el agua. Ese es otro de los puntos que el proyecto propone estudiar.
Desde entonces, el municipio declaró la emergencia ambiental, económica y sanitaria, reacondicionó parte de las instalaciones y compró un terreno para un nuevo sitio de disposición final de residuos. A fines de septiembre, el Ejecutivo pidió al Concejo prorrogar esa emergencia por 180 días más. El bloque justicialista adelantó que acompaña la prórroga, pero reclamó más información y control.
Lo que viene
El proyecto todavía tiene que ser tratado en comisión y después votado en el recinto. Feyt pidió que lo acompañen todos los bloques. "Creemos que ese objetivo debería estar por encima de cualquier diferencia política", sostuvo.
Hay preguntas que el debate tendrá que responder: cuánto costaría un estudio de este tipo, quién lo pagaría, en qué plazo se haría y qué pasaría si los resultados muestran algún problema.
Más allá de lo que decida el Concejo, el proyecto pone sobre la mesa una pregunta que es difícil de discutir: si hace más de diez años que no se mide, ¿cómo sabemos hoy en qué estado está el ambiente de Urdinarrain?